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El pasado 16 y 17 de julio, el equipo de apostolado de los diferentes camposantos de Parque del Recuerdo —tanto de Lima como de provincias— se reunió en la Casa de Espiritualidad San José de Cluny, en Magdalena del Mar, para vivir un retiro espiritual centrado en el modelo de servicio de Jesús. Durante dos días, compartieron espacios de oración, reflexión y encuentro fraterno, en un ambiente que favoreció el silencio interior y la renovación del compromiso con su misión.

Cada equipo de apostolado en nuestros camposantos cumple una labor profundamente humana y espiritual: acompaña a las familias que llegan a nuestros camposantos atravesando el dolor de la pérdida. Son quienes brindan consuelo, guía y escucha desde una mirada de fe, ayudando a sostener con esperanza el momento de la despedida.

Una pausa necesaria para servir mejor

La primera jornada del retiro se enfocó en cómo las virtudes cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) pueden aplicarse a la vida espiritual y laboral cotidiana. El segundo día, la reflexión se centró en el propio Jesús como modelo de servicio, un llamado a vivir con humildad y compasión la misión diaria de acompañar a las familias.

Omar Blanco, supervisor de apostolado de Parque del Recuerdo, y responsable del retiro, compartió su impresión sobre la importancia de este espacio: “Nuestra labor es dar consuelo desde una mirada de fe a quienes viven la dolorosa experiencia de sepultar a sus seres queridos. Esta tarea exige tener siempre una visión trascendental del dolor, ser solidarios y reverentes con los deudos, y llevarles el mensaje de Cristo Resucitado que da esperanza en estos momentos difíciles”.

También destacó cómo el encuentro fomenta la unión del equipo: “Pudimos compartir nuestra vida espiritual en la Santa Misa, en momentos de diálogo y oración comunitaria, así como en la oración personal. Este espacio nos ayuda muchísimo en el crecimiento espiritual y la renovación interior de cada uno de los miembros del equipo de apostolado para centrar nuestra mirada en el Señor Jesús”.

Un espacio de encuentro y renovación

Jesús Serna, coordinador de apostolado en Ica, compartió: “Fueron dos días que me permitieron detenerme, reflexionar y renovar mi compromiso con el servicio que realizo. Las charlas, especialmente la que trató sobre las virtudes cardinales, me ayudaron a comprender cómo estas virtudes pueden vivirse de manera concreta en mi trabajo diario”.

Fue muy grato compartir con compañeros que tienen el mismo sentido de servicio que yo. Acompaño a personas que atraviesan momentos de dolor, y este retiro me ayudó a recordar que no basta con tener buena voluntad, sino que debo reconocer que soy un pequeño puente entre el Señor y aquellos que sufren”, dijo.

Por su parte, Jaime Cueva, coordinador de apostolado de Piura, agregó que los retiros son siempre un espacio para “reflexionar, meditar e interiorizar la palabra de Dios”. Para él, la experiencia de compartir con sus compañeros fue particularmente enriquecedora: “Estar en oración juntos como área de apostolado permitió sentir de cerca la presencia de Dios. Pude renovar el compromiso de estar al servicio de los demás, salir siempre al encuentro”.

El retiro fue, para todos los participantes, una oportunidad para renovar fuerzas y reforzar la visión de un equipo unido en su misión de servicio, siempre con el corazón centrado en Cristo.

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