El Papa León XIV autorizó este jueves 18 de diciembre la beatificación de Enrique Shaw, laico argentino, esposo, padre de familia y empresario, fallecido en 1962. La decisión se dio a conocer luego de la promulgación del decreto que reconoce el milagro atribuido a su intercesión, paso decisivo en su camino hacia los altares.
El anuncio fue realizado por el Dicasterio para las Causas de los Santos, tras un proceso de estudio riguroso que incluyó la evaluación médica, teológica y pastoral del hecho atribuido a su intercesión. Se trata de la curación inexplicable de un niño que, tras sufrir una grave lesión craneal, se recuperó por completo sin secuelas, en un contexto de oración confiada y sostenida por miles de personas.
Enrique Shaw nació en París en 1921 y creció en la Argentina, país donde desarrolló su vida personal, familiar y profesional. Desde joven cultivó una profunda vida espiritual que marcó todas las dimensiones de su existencia. Casado y padre de nueve hijos, entendió la familia como un espacio de entrega generosa y de formación en la fe, vivida con alegría y responsabilidad.
Discerniendo su vocación, comprendió que su misión no estaba fuera del mundo, sino en el corazón de la vida social y económica. Desde su labor empresarial, asumió con convicción los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, promoviendo una visión del trabajo basada en la dignidad de la persona, la justicia y el bien común.
Como dirigente empresarial, Shaw defendió una concepción humanista de la empresa, entendida no solo como una estructura productiva, sino como una verdadera comunidad de personas llamadas a crecer juntas. Su pensamiento y su práctica subrayaron la necesidad de relaciones laborales fundadas en el respeto, el diálogo y la cercanía, convencido de que el trabajo debía ser siempre una expresión de servicio.
Desde esta mirada, impulsó iniciativas orientadas a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y sus familias, integrando fe, ética y responsabilidad social en el ejercicio cotidiano de la gestión empresarial.
En los últimos años de su vida, Enrique Shaw afrontó una grave enfermedad con serenidad y confianza en Dios, sin abandonar su compromiso familiar, social y eclesial. Su testimonio ante el dolor y la fragilidad humana se convirtió también en una catequesis silenciosa sobre la esperanza cristiana y el sentido redentor del sufrimiento.
El reconocimiento del milagro atribuido a su intercesión confirma esta huella espiritual y presenta su vida como un signo de esperanza para quienes buscan vivir el Evangelio en medio de las realidades ordinarias de la vida.
La figura de Enrique Shaw adquiere hoy una relevancia particular para quienes trabajan por un desarrollo humano integral inspirado en la fe. Su vida muestra que la santidad no es ajena a la responsabilidad social, al mundo del trabajo ni a la gestión de instituciones llamadas a servir a las personas, especialmente en contextos de vulnerabilidad y dolor.
Como Asociación Civil San Juan Bautista (ACSJB), propietaria de los camposantos Parque del Recuerdo, acogemos esta noticia como una invitación a seguir promoviendo una cultura del encuentro, la dignidad humana y la esperanza cristiana, inspirados en testimonios laicales que, como el de Enrique Shaw, integran fe, vida y compromiso social al servicio del bien común.
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