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La visita apostólica que el papa León XIV realizará al Perú del 11 al 17 de noviembre de 2026 ha despertado una expectativa especial en todo el país. Más allá de la llegada del líder de la Iglesia Católica, muchos peruanos esperan el regreso de alguien que durante años compartió la vida de comunidades, parroquias y familias del norte peruano. Esa historia explica por qué Robert Francis Prevost, nacido en Estados Unidos y elegido Papa en 2025, es conocido hoy como el “Papa peruano”.

Su relación con el Perú comenzó mucho antes del pontificado. Durante décadas, acompañó comunidades rurales y urbanas, formó a jóvenes sacerdotes y ejerció su ministerio en distintas regiones del país. Con el tiempo, ese vínculo se transformó en una historia compartida que dejó huella tanto en quienes lo conocieron como en quien más tarde se convertiría en el sucesor de Pedro.

Un vínculo que comenzó mucho antes del pontificado

El Papa León XIV cuando estuvo en Perú en los años 80.

Robert Prevost llegó al Perú por primera vez en 1985 como misionero agustino. Su primer destino fue Chulucanas, en Piura, donde comenzó una experiencia pastoral marcada por la cercanía con comunidades afectadas por las consecuencias del fenómeno de El Niño. Allí aprendió a recorrer caminos, visitar familias y compartir las preocupaciones cotidianas de quienes enfrentaban dificultades económicas y sociales.

Años después regresó para establecerse en Trujillo, donde se dedicó a la formación de seminaristas y al acompañamiento de comunidades parroquiales. Su labor no se limitó a las aulas ni a los espacios eclesiales. También estuvo presente en barrios populares y asentamientos humanos donde muchas familias construían su futuro lejos de sus lugares de origen.

Lo que comenzó como una misión temporal terminó convirtiéndose en un vínculo de largo aliento. Entre sus años en Chulucanas, Trujillo y Chiclayo, Robert Prevost vivió más de dos décadas en el Perú y desarrolló una relación pastoral que acompañó buena parte de su vida sacerdotal.

Chiclayo, la ciudad que marcó su ministerio

En 2014, el Papa Francisco lo nombró administrador apostólico de la Diócesis de Chiclayo y, poco después, obispo titular. Fue una etapa decisiva de su ministerio episcopal, caracterizada por una presencia cercana a sacerdotes, familias y comunidades de Lambayeque.

Durante la pandemia de la COVID-19 acompañó iniciativas orientadas a aliviar las necesidades más urgentes de la población, especialmente en el acceso al oxígeno medicinal y la atención a personas en situación de vulnerabilidad. Su forma de ejercer el servicio pastoral fortaleció un vínculo que continúa vivo en la memoria de muchos fieles.

Ese cariño quedó reflejado el día de su elección como Papa. Desde el balcón de la Basílica de San Pedro, sorprendió al mundo al dirigirse en español a su “querida Diócesis de Chiclayo”, recordando a la comunidad que había compartido su fe y acompañado su camino pastoral.

Mons. Robert Prevost en Chiclayo durante la Pandemia.

Su cercanía con el Callao en tiempos difíciles

En 2020, en medio de la emergencia provocada por la pandemia de la COVID-19, Robert Prevost asumió el servicio de acompañar a la Iglesia del Callao como Administrador Apostólico. Fueron meses especialmente difíciles para muchas familias, marcados por la incertidumbre y el dolor de despedir a sus seres queridos en circunstancias extraordinarias.

Como Asociación, recordamos con gratitud esa etapa, cuando nos sumamos a una iniciativa impulsada por la Diócesis del Callao para brindar una despedida digna a personas en situación de vulnerabilidad. Gracias a ese trabajo conjunto, colaboramos con la entrega gratuita de espacios de sepultura en Parque del Recuerdo del Callao para familias que no contaban con los recursos necesarios, una experiencia que reflejó su compromiso de estar cerca de quienes más necesitaban acompañamiento.

León XIV tiene nacionalidad peruana

En 2015, Robert Prevost obtuvo la nacionalidad peruana por naturalización. Más que un trámite, ese paso reflejaba una relación construida a lo largo de años de servicio y convivencia con el pueblo peruano.

León XIV tiene DNI peruano.

La profundidad de ese vínculo quedó registrada en la carta que presentó como parte de su proceso de nacionalización y que años después fue difundida por la Superintendencia Nacional de Migraciones. En ella escribió que su relación con el Perú se había forjado durante años de servicio misionero y que no se sentía “un clérigo extranjero en tránsito”, sino parte de un pueblo con el que compartía la vida y la misión pastoral. En el mismo documento expresó su deseo de permanecer en el país sirviendo a sus comunidades y caminando junto a ellas.

Por eso, cuando hoy se habla del “Papa peruano”, la expresión no se explica únicamente por una condición legal. Habla de una historia de encuentro, servicio y pertenencia construida durante décadas, en la que el Perú dejó de ser un destino pastoral para convertirse en una parte esencial de su propia historia.

El Papa regresa a una tierra que conoce

La visita que realizará en noviembre lo llevará a Lima, Callao, Pucallpa, Cusco y Chiclayo. Será su primer viaje al Perú como Papa, pero no su primer encuentro con el país. Regresará a lugares donde acompañó comunidades, celebró la fe junto a miles de personas y descubrió una forma de vivir el Evangelio desde la cercanía y la solidaridad.

Robert Prevost (Hoy Papa León XIV) montando Caballo en una localidad de Perú.

La Conferencia Episcopal Peruana ha señalado que esta visita será una oportunidad para renovar la esperanza y fortalecer los caminos de paz y reconciliación. En ese contexto, la historia de León XIV recuerda que los vínculos más duraderos suelen construirse a través de la presencia cotidiana, el servicio y el encuentro con los demás.

Desde la Asociación Civil San Juan Bautista, acogemos con mucha alegría este acontecimiento que nos invita a seguir siendo presencia que acompaña, escucha y siembra esperanza. Porque detrás del llamado “Papa peruano” hay también una historia que habla del valor de caminar junto a las personas y compartir con ellas los momentos más importantes de la vida.

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