El pasado viernes 5 de septiembre, los residentes del Hogar San Lucas recorrieron el centro histórico de Lima junto a colaboradores de Parque del Recuerdo, como parte del programa Voluntarios por un día. La jornada les permitió revivir recuerdos de su niñez y compartir momentos de alegría con los voluntarios.
Ubicado en el Callao, el Hogar San Lucas acoge a adultos mayores que han atravesado situaciones de abandono o pobreza extrema. Allí encuentran atención integral y, sobre todo, un entorno que les devuelve dignidad y compañía, lo que hizo que cada sonrisa y cada recuerdo del paseo tuvieran un valor aún más profundo.
Un paseo que despertó memorias
Durante el trayecto en bus, al pasar por las calles del Centro de Lima, la alegría se mezcló con la nostalgia. “Por aquí jugaba con mis amigos”, recordó con emoción Ernesto, uno de los residentes. El paseo comenzó visitando el Santuario de Santa Rosa de Lima, donde abuelitos y voluntarios depositaron cartas en el tradicional pozo.

Más tarde, en la basílica del convento Santo Domingo, el grupo se detuvo ante el altar que reúne a los santos peruanos. El recorrido concluyó en la Plaza de Armas, donde los participantes pudieron conversar y tomarse algunas fotos.
Gratitud en cada gesto
La experiencia dejó huella en los abuelitos, que expresaron su satisfacción con sencillez y gratitud. “El paseo estuvo muy bonito. Nos divertimos mucho. Yo estoy muy contenta. Que Dios los bendiga”, dijo la señora Eddy Flores. Para el equipo del Hogar también fue significativo. “Es una manera de distracción para los abuelitos, porque mayormente están en el hogar. Sentimos que realmente se portaron muy bien con nosotros y estamos agradecidos”, señaló Eva Salazar.
Acompañando con empatía y respeto
Los voluntarios de Parque del Recuerdo coincidieron en que acompañar a los abuelitos fue más que ofrecer compañía: fue recibir lecciones de vida. Sabrina Ramos, asistente administrativo, comentó que lo más especial fue ver la alegría reflejada en sus rostros al regresar al hogar: “Sus sonrisas han sido muy satisfactorias. Esto también me hizo valorar más a mi familia y ser agradecida por todas las bendiciones que Dios brinda”.
De igual forma, Linder La Torre, analista de TI, destacó la profundidad de la experiencia: “Me llevo una conexión emocional de sus miradas agradecidas, un regalo para el alma. No solo fuimos compañía, también recibimos una lección de vida que perdura”.

La vivencia también se llenó de momentos espontáneos. Así lo contó Priscila Hurtado, supervisora de Experiencias, quien compartió una anécdota: “Con uno de los abuelitos teníamos antojo de comer choclo con queso y no encontrábamos, hasta que lo conseguí. Su cara de asombro y el abrazo fuerte al despedirnos hicieron que mi corazón se infle de alegría”.
Para otros, el valor estuvo en reconocer lo esencial. “Más allá del paseo, lo que realmente valoraron fue el cariño y el tiempo compartido. Me quedo con el corazón lleno y con la certeza de que estos pequeños gestos hacen una gran diferencia en sus vidas”, expresó Vanessa Castillo, coordinadora de Selección.
Una experiencia que también enriquece a los colaboradores
Asimismo, para los voluntarios, la jornada fue un recordatorio del sentido más profundo de su labor. “Nos ayuda a sensibilizarnos y humanizarnos, saber que podemos ayudar un día y que la institución nos da tantas facilidades para poder hacerlo”, señaló Sabrina Ramos.

En esa misma línea, Linder La Torre destacó que “estas actividades son parte de la esencia de la institución, que nos permite reconectarnos con un profundo propósito de servicio que nos caracteriza”. Para Vanessa Castillo, el valor estuvo en lo compartido: “Nos permiten conectar con el verdadero sentido de nuestra labor: acompañar con empatía, respeto y cariño a las personas en cada etapa de su vida”.
“Vivir experiencias tan humanas nos enriquece personalmente, fomenta la unión entre compañeros y refuerza el orgullo de pertenecer a una empresa que trasciende lo laboral para generar impacto positivo en la comunidad”, destacó Vanessa.
Desde la Asociación Civil San Juan Bautista, propietaria de los camposantos Parque del Recuerdo, reafirmamos nuestro compromiso con iniciativas como este paseo, que unen a colaboradores y residentes del Hogar San Lucas en una experiencia de encuentro y compañía.